El futuro se escribe con M de móvil

The App Date Health

Y desde mi modesta opinión lo empezó a escribir un visionario, por algunos conocido y reconocido llamado Steve Jobs, que en paz descanse, de la mano de un teléfono que no empezaba por m de móvil sino por i de iPhone.

¿Por qué digo esto? Por que creo firmemente que la revolución móvil que supuso la entrada generalizada en nuestras vidas de los famosos smartphones llegó con la idea de integración total que supuso el iPhone, junto con la apertura de los dispositivos a una amplia comunidad de desarrolladores que supuso la App Store. Ese fue el empujón definitivo que cambió nuestra forma de ver y concebir un móvil y lo que pasó antes, en mi modesta opinión, fueron meros intentos por dotar a las últimas generaciones de móviles de funcionalidades adicionales.

A partir de ese momento se abrió un mundo infinito de nuevas oportunidades que cambiaron la forma en la que nos relacionamos, y en consecuencia vivimos, pasamos a estar permanentemente conectados, y fue esa conexión total, en cualquier momento y desde cualquier lugar, la que trajo a nuestras vidas las redes sociales. Sin ella empresas como Facebook o Twitter no serían ni la décima parte de lo que son hoy.

Para comprender hasta qué punto el acceso a Internet a través de dispositivos móviles ha cambiado ya nuestras vidas un par de datos objetivos: el 69% de los Internautas accede a Internet a través de dispositivos móviles (76% en España) y el 71% de los usuarios de dispositivos móviles accede mediante la descarga de apps.

Y uno cualitativo. Tengo una madre que es un sol, no hay madre más divertida y más simpática, lo suyo son las relaciones sociales, para que entendáis lo que digo me atrevo a decir que mi madre es la madre más social que se pueda tener, en el mundo físico yo diría que mi madre tiene un Klout de 99, pero la pobre llevaba años dando cursos varios de informática con un sólo objetivo: ser capaz de entrar a Internet.

Pues bien hace dos años, escribiendo la carta a los Reyes Magos, se me ocurrió que un regalo que a buen seguro volvería loca a mi madre sería una tableta. La idea era sencilla, ella sólo iba a utilizar dos o tres aplicaciones: Facebook, el correo electrónico y como mucho algún que otro juego. Una tableta previamente configurada con esos dos o tres iconos solucionaría los problemas de mi madre con Internet, y ver a mi madre comentando las fotos de sus nietos en Facebook a buen seguro la haría la abuela más feliz del mundo. Dicho y hecho, año y medio después no sólo se conecta a Facebook y accede al correo electrónico, sino que quiere abrir una cuenta en Twitter y escribe un Blog.

Las apps han democratizado el acceso a Internet, han sido el empujón definitivo para incorporar a la era digital a aquellos, que como mi madre, tenían miedo tenían y se sentían incapaces de enfrentarse a la tecnología.

Y su uso generalizado a través de un dispositivo del tamaño de un teléfono móvil ha llevado a la sociedad a estar permanentemente conectada. La gente se despierta, consulta las redes sociales, lee el periódico, visualiza videos, escucha la radio, accede a su correo, gestiona su agenda, genera listas de tareas, escucha música y por supuesto, accede a internet a través de su teléfono móvil.

Hay apps de todos los gustos y colores, y lo que es más importante, creo que esto no ha hecho nada más que empezar, las posibilidades son infinitas. Hay apps para editar fotos, para montar vídeos, para monitorizar nuestro ejercicio físico, para aprender idiomas, para pinchar música, para buscar alojamiento, para adivinar el título de una canción, para pedir un taxi, para navegar con el coche, para dictar un texto, para acceder al banco, para comprar ropa, para, para, para…

A día de hoy no lo he visto, pero estoy seguro que no pasará mucho tiempo para que veamos como nuestro teléfono móvil se convierte en nuestro documento nacional de identidad, sustituye a todas nuestras tarjetas de crédito y por su puesto, a las tarjetas de fidelización, nos permite llevarnos las recetas del médico y luego pedirlas en la farmacia, nos permite liquidar nuestros impuestos, emitir un voto o hacer una consulta con nuestro médico desde el sofá de casa.

Las posibilidades son infinitas, el único límite es nuestra imaginación, y el impacto real de los móviles en la sociedad está empezando a dar sus primeros pasos, así es que tú decides y tienes dos opciones, asistir como un espectador en el cine a la proyección de la mayor revolución de la historia de la humanidad o ser parte de ella, convertirte en protagonista, y empezar a pensar en oportunidades para contribuir con esta tecnología al desarrollo socio-económico de nuestra sociedad.

En este caso concreto, las Administraciones han hecho bien su labor, Barcelona es la Mobile World Capital hasta el año 2018, el escenario no puede ser más prometedor, ahora lo que hace falta es que aprovechemos esta oportunidad y nos convirtamos en una referencia en tecnología móvil a nivel mundial. En definitiva, el futuro, nuestro futuro, se escribe con M de móvilidad, esperemos que esta vez sí, aprovechemos la oportunidad.

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