Autor: damozu

IoT y la conquista del salvaje oeste

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Lo reconozco me encantan las películas del oeste, son junto con mi pasión por el Atlético de Madrid, las dos grandes aficiones que he heredado de mi padre. Y cuando pienso en las películas del oeste, la escena por excelencia es esa en la que los colonos montados en sus carretas y portando una bandera  con su nombre, emprenden una carrera desesperada, hasta llegar a su trozo de tierra prometida donde clavan firmemente la bandera y dicen: «¡Mía!, ¡aquí será donde comience mi nueva vida, sobre esta tierra edificaré mi nuevo hogar!».

Pues bien, el mundo de Internet of Things y la conquista del salvaje oeste tienen muchas cosas en común, pero antes de nada empecemos por aclarar de qué estamos hablando cuando hablamos de IoT, porque aunque parezca de cajón, ese debería ser nuestro punto de partida.

Hablamos de IoT cuando hablamos de desarrollar oportunidades sobre la base de elementos físicos que tradicionalmente no han estado conectados a Internet y que con la ayuda de dispositivos pasan a estar conectados a la red. La mera conexión de estos dispositivos abre ante nosotros todo un mundo de nuevas posibilidades, un mundo en el que podemos maximizar el valor de la información haciendo uso de modelos analíticos que nos ayuden a definir nuevos servicios, aplicaciones o productos de enorme valor para el cliente final.

Partiendo de este principio, IoT y el salvaje oeste se parecen en muchos aspectos:

  • En ambos casos hablamos de una tierra o un espacio de enormes posibilidades, con gran potencial, infinitos recursos y donde está todo por hacer.
  • En ambos casos, los colonos, los que aspiran a conquistar una porción de tierra, son todos iguales, no importa su procedencia ni su clase social, si corren más que los demás, llegan los primeros y clavan su bandera habrán conquistado un espacio en el que construir su hogar, en el caso de los emprendedores su negocio.
  • En ambos casos todo está por hacer, no hay ciudades, ni infraestructuras, ni leyes, ni autoridades, es algo que los propios colonos deberán crear como un paso necesario para construir sus hogares, en IoT no hay estándares, ni infraestructuras, ni protocolos, es una industria en la que está todo por definir y son las propias empresas las que intentan definir esas reglas que ayuden a convivir de una forma «civilizada» en un nuevo entorno 100% digital.
  • En ambos casos ser el primero importa, y te da una ventaja relevante sobre los demás, pero eso no es siempre una garantía de éxito, es un buen primer paso, luego hay que cultivar la tierra, trabajar duro y cruzar los dedos para tener éxito, en el caso de IoT hay que hacer las cosas bien, diferenciarse de posibles competidores, generar una oferta de valor diferencial para los clientes, maximizar la experiencia de usuario y de igual forma cruzar los dedos, en muchos casos hablamos de servicios tan nuevos que es un misterio saber cómo los va a recibir el mercado, si esta preparado para ellos o no.

Con todo esto encima de la mesa, emprender un proyecto de IoT es siempre una aventura, un camino que sabes dónde va a empezar, pero no siempre cómo y donde va a acabar, y es por ello que hay que estar preparado para enfrentarse a obstáculos imprevistos, hacer giros no previstos y tomar decisiones de forma ágil y rápida para lograr sobrevivir.

Pero con todo y con eso, merece la pena intentarlo, IoT es la tierra de las oportunidades, donde cualquiera puede triunfar, un nuevo mundo con todo por hacer, donde cualquiera puede hacer realidad el sueño y hacerse «multimillonario», sólo hace falta tener agallas, estar lo más cerca posible de los clientes, conocerles bien y pensar de forma disruptiva. Lo demás vendrá de la mano.

Coches conectados, ciudades conectadas, casas conectadas, personas conectadas, industrias conectadas y sobre la base de todo ello una nueva experiencia de usuario 100% digital, más simple, más ubicua, de más valor, esto no ha hecho nada más que empezar, las posibilidades son infinitas y el disparo se acaba de producir, veremos a donde llegan los colonos en su carrera con sus banderas.

Y si a Amazon le diese por vender alimentos, ¿entonces qué?

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El sector de la distribución en el ámbito de la alimentación es un sector muy complicado en el que se trabaja con márgenes muy bajos, en algunos casos incluso negativos, donde la competencia entre empresas es feroz, y es muy difícil innovar, hacer las cosas de forma diferente y seguir siendo competitivo.

Sin embargo, eso no quiere decir que no sea posible hacerlo, Mercadona con sus políticas comerciales y operativas basadas en su filosofía «Siempre Precios Bajos», se ha convertido en pocos años en el líder absoluto de la distribución en el ámbito de la alimentación en España.

Sin embargo parece que existe en el sector cierto miedo, falta de interés, o simplemente ausencia de ideas sobre cómo hacerlo, por entrar en un segmento ligeramente distinto, pero que en mi opinión requiere un planteamiento radicalmente distinto, y que al igual que ha ocurrido en otras industrias podría llegar a transformar radicalmente el sector tal y como lo conocemos hoy en día: la venta online de alimentos.

La mejor forma de entender de qué hablo es tratar de hacer una compra online, en cualquier página web de cualquiera de los supermercados/hipermercados en los que compramos habitualmente. Da igual que elijamos Mercadona, Carrefour o El Corte Inglés, en todos ellos encontramos oportunidades de mejora en el diseño y/o en la experiencia compra, que con un enfoque radicalmente distinto, podrían llevar a aquel que lo resuelva a hacerse con un mercado que con total seguridad crecerá en los próximos años, canibalizando las compras que a día de hoy se realizan en el super de debajo de casa.

Y entonces, ¿por qué nadie se lanza a la conquista de este nuevo mercado? Muy probablemente porque el enfoque de la solución planteada para dar respuesta a las compras por internet es incorrecto. Me atrevería a decir que la totalidad de las empresas que ofrecen este servicio resuelven las compras por internet, imprimiendo la lista de la compra, dándole un carrito y una lista a un empleado y pidiéndole que emule el recorrido que normalmente haría el cliente final, recogiendo los alimentos uno por uno y depositándolos en bolsas que posteriormente serán distribuidas por el mismo repartidor que diariamente resuelve el envío de pedidos a domicilio.

Con este enfoque y teniendo en cuenta las características del sector no es de extrañar que a nadie le interese conquistar un mercado, que de partida no es rentable y que además podría canibalizar sus ventas sí rentables, las ventas físicas.

Pero, ¿que ocurriría si mañana a Amazon le diese por vender alimentos online? Pues no estoy seguro, y digo esto porque este mercado tiene suficientes características de partida diferentes a las de otros mercados que podrían hacer y a buen seguro hacen que no sea tan fácil entrar a competir con las empresas que ya operan en este sector. Francamente no debe ser fácil sentarse a negociar condiciones con Coca Cola, Danone o Cuétara,

Pero, ¿y si ese «Amazon» pasase a ser una de las empresas que ya operan? En ese caso las posibilidades de éxito y la perspectiva cambiaría bastante porque aquel que encuentre la llave del éxito en este segmento podría hacerse sin ningún genero de dudas con un mercado que cuando los que compren sean nuestros hijos habrá cambiado radicalmente.

Resumiendo, que la oportunidad está ahí, la dificultad también, pero el premio puede ser lo suficientemente goloso como para intentarlo, dar el salto y cambiar el modo en el que nos relacionamos con nuestros clientes porque a buen seguro, más tarde o más temprano, alguien encontrará la llave del éxito.

Cierro el post con un par de vídeos sobre Amazon Dash, el dispositivo que Amazon lanzó como complemento a Amazon Fresh para mejorar la experiencia de compra del usuario y un enlace al artículo que hace unas semanas publicó Enrique Dans, «La reimaginación del consumo»que creo es bastante ilustrativo de lo que se avecina en el sector.

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